viernes, 3 de junio de 2016

¿Porqué escribo?



Los aniversarios son para recuerdo público. Por eso nunca me preocupé en ponerle fecha al primer intento de escritura. Vaya a saber dónde está esa servilleta de bar, que curiosamente me decía ¡ongi etorri! …bienvenida… Es que la escritura me estaba esperando?

No sé qué día fue cuando el corazón apretó tanto, que tuve que salpicar palabras sobre el papel. Fue un imperativo abestiado y agrio que sirvió de remedio. Dos líneas poderosas que ni bien se plasmaron me dejaron suspirar. Y pude acurrucarme en mí para escuchar todo lo que tenía para decirme/te.

Escribir era como estar a solas, sin tiempo, dejando que las palabras se deslizaran como lo hace  el agua en el ritual del baño. A veces con perfume a lavandas y otras con aromas mas ásperos y amargos de ajenjo y jengibre , que curiosamente al escribirlos se transformaban en bálsamo.

Con el mundo acotado en una tina, bajé hasta mis pies para empezar a limpiarme. Escribí entre mis dedos luego de sacar con esmero la suciedad que tenían las uñas. Otra vez suspiré mientras seguía desterrando los tatuajes que la ira contenida había dejado hasta en las ingles.


Escribo por mi culpa…por tu culpa…por placer…por dolor…por orgasmo…por el sueño…por la vigilia…por las curvas…por las rectas…por el hielo que quema …por el fuego que enfría…
Por cobardía aparente,  estoy a la espera de que este impulso que tengo, me permita sacar un pie de la tina para reconocer la inmensidad del mundo más allá de los límites que yo misma me he impuesto. Mientras tanto, aquí me quedo en la penumbra de mi cuarto usando a la “v” o a la “Z”  que están en la parada, esperando al colectivo de las vocales.


sábado, 2 de abril de 2016

Licántropo

Hoy tengo ganas de luna
 para licantropizarme
 y ver la muerte de otra manera"
decía Egidio bajo los cartones
 recién despertado.

sábado, 27 de febrero de 2016

destierro

 


soy una muerta
que camina
por las dunas de tus pies
porque me has desterrado.

domingo, 24 de enero de 2016

El unicornio

     -“No te creo”, le dijo Dios al unicornio mientras continuaba caminando alrededor de la fuente. El suelo como la materia prima para una escultura, recogía sus pisadas dejando un círculo en relieves. Un surco divino que reflejaba lo que estaba pasando en el universo.

     Estaba desconcertado, y esto no era admisible. No podía aquietar sus pensamientos ante tamaña noticia. El había pensado algo para la existencia del unicornio: tenía que ser una quimera, un mito pero jamás manifestarse como un ser real!
   
     Sin embargo, el unicornio estaba allí: majestuoso y bestial, haciendo alharaca de su relación con los hombres. La criatura le inquietaba igual que a los humanos. Como era posible que el, siendo Dios también se sintiera atraído?
 
      La conmoción no le permitía centrarse en el meollo del asunto. O tal vez por cobardía no quería verlo. La teoría era que El digitaba todo. ¿Entonces como una criatura había desobedecido su mandato existencial ? ¡ No era posible que algo hubiera saltado de la idea a la forma sin su autorización!

     El unicornio tenía los ojos entornados y balanceaba su cabeza usando el cuerno como una batuta. Dirigía La Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor , su obra preferida. La había escuchado de primera mano cuando solo existía en el mundo de las ideas. Esas notas que copulaban entre si, le habían despertado el deseo.

    Su pata derecha golpeaba con elegancia el suelo marcando los acentos. Cuerpo de caballo, barba de chivo, patas de antílope y un poderoso cuerno nacarado ambicionado por muchos. Pensar que ese cuerno para él había sido el primer artilugio que le permitió rascarse y para los demás era casi la panacea universal. Creador y criatura enfrentados intentando resolver el dilema.

     Y yo observando la caída del orden preestablecido, dejando que este llanto sonriente fuera mi recurso de desahogo ante la presencia de lo nuevo. Fue el día que tuve que pedir a José Arcadio Buendía prestado el hisopo entintado para escribir sobre las cosas una palabra que me recordara lo que eran. Este orden caótico era muy estimulante. Lo real se había transformado en una serpiente escurridiza.

Pato

miércoles, 21 de octubre de 2015

Rapsodeando a Marta Muñiz Rueda



BALADA DEL AMOR Y LA MUERTE



Canta Chavela Vargas
su luto en Coyoacán.

Frida ha muerto.

Ha muerto Frida
y en sus muslos se vierten,
aún calientes,
anémonas de sangre
empapando las sábanas
que en otro tiempo ardieron
como antorchas girantes
de noches y deseos.

Han parido el dolor
como si el llanto
fuese cosa de dos
y se abriera a la luz como azucena.

El amor ha bailado
en ese cuarto
un tango boca a boca.

Ellas no conocieron
el significado de la palabra Stop,
no viven de las normas
ni esperan los laureles,
ni atisban arcoíris que observan los demás.

Conocen bien la ruta
de la fugacidad y el erotismo.
Son la reencarnación de un lirio efímero,
la explosión del amor en las alondras.

Pero nunca el adiós
tiene misericordia
para actuar a dúo.

Alguien debe quedarse
para inventar el llanto.

Cuando tú te hayas ido
me envolverán las sombras…


A partir de ese jueves,
la vida continúa, cotidiana,
es una proyección en blanco y negro;
pero hay alas de fénix
bajo el calor de un poncho
y suena una ranchera a contrapelo.

lunes, 12 de octubre de 2015

Rapsodeando a Marguerite Yourcena

El poema del Yugo
Marguerite Yourcena

Las mujeres de mi país llevan sobre los hombros un yugo;
Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos;
A cada paso, dos grandes baldes de leche chocan
Uno con otro contra sus rodillas;
El alma materna de las vacas, la espuma del pasto masticado,
Brotan en olas nauseosas dulces.

Soy igual que la sirvienta de la granja;
A lo largo del dolor me avanzo de un paso firme;
El balde del lado izquierdo está lleno de sangre;
Puedes beber y saciarte de ese pujante jugo.
El balde del lado derecho está lleno de hielo;
Puedes inclinarte y contemplar tu rostro laso.
Así voy entre mi destino y mi suerte,
Entre mi sangre caliente y líquida y mi amor límpido muerto.
Y cuando esté segura que ni espejo ni bebida
Pueden ya distraer o sosegar tu corazón salvaje,
No quebraré el espejo resignado,
No volcaré el balde donde sangró toda mi vida.
Iré llevando mi balde de sangre en la noche negra
Allí donde están los muertos que en él a beber vendrán.
Iré donde están las olas con mi balde de hielo;
El breve gemido de la orilla será menos dulce que mi llanto;
Un rostro pálido grande se asomará a la duna
Y ese espejo, que ya no quieres, reflejará la faz calma de la luna.


viernes, 24 de julio de 2015

Rapsodeando a Pedro Montealegre

Poema inédito de Pedro Montealegre que encontré en el blog de Luis Miguel Rabanal

Enlace
 https://luismiguelrabanal.wordpress.com/2014/02/17/poema-inedito-de-paco-latorre/

 EL LOCO

Soy Lukas. No estoy loco. Soy un santo. Cruzo el precipicio levitando. Enciendo y apago las luces del claustro con solo pensar. Me escondo en los rincones y asusto a los monjes y me río. Produzco mariposas como malo de la cabeza. Juego con los niños y los hago desaparecer, y aparecen luego dormidos sobre un cisne. Me como a cucharadas la leche condensada ordeñada del sol. Vienen los proxenetas equivocados de dirección y regresan a sus lupanares más viejos y más sabios. El laurel me dice verdades mezcladas con mentiras. Es mentira. No soy un cero a la izquierda. Soy un ala izquierda. Soy un cero vengativo. No tengo ni una mácula venida de la muerte. Pero la mentira me valida ante mis seguidores. Vengo de la mentira y la confusión. El estigma del mal me enaltece ante las putas, los chaperos celestes, los traficantes de blancas, los zombies del krokodile, las mujeres golpeadas con la roca del esposo, los muchachos de nieve que se cuelgan del balcón con un cartel vacío. Simulo una diablura por hacer un bien. A quien me odia le contagio el engaño del vacío. Esa mácula es real. Es real que coma vergas como pago por mi sacrificio. Chupo a Retrocometa y me escupe un embrión y ese embrión escupe un pequeño pez del que salgo yo. Yo no estoy loco. Soy Lukas. El mago. Me escondo en la penumbra de los pasillos. Pasan los monjes. Y los asusto.

Rapsodeando a MJ Romero Niciesa

Rapsodeando a María Jesús Romero Niciesa

domingo, 21 de junio de 2015

Perros

Fotografía de Felipe Zapico






Solo vio la belleza de la luz
 despues de que los perros
 le comieron los ojos



Gracias Felipe Zapico por permitirme usar tu fotografía.

miércoles, 3 de junio de 2015

A Zapico

Quiero que me cuentes las muertes que te callas.
 Esas muertes que ocurren en quince segundos,
 todos los días, cuando la desilusión se apea.

 Tanto te quiero
 que dejo que vomites en mis manos tus dolores.
fotografía de Jr Vega